Josep Antoni Ribas Pan de Autor
A finales de los años 70 y principios de los 80 nació en Francia algo que en aquel momento nadie sabía muy bien cómo llamar, pero que cambió la panadería para siempre: la idea de que una panadería podía ofrecer algo más que pan. Esa "moda", si la queremos llamar así, cruzó rápido la frontera y entró en España por Barcelona. Y no es casualidad. Barcelona siempre ha sido la puerta de entrada de la innovación europea a España, el sitio donde las cosas nuevas llegaban primero y se probaban.
Y aquí tengo que nombrar a alguien que fue clave en todo esto y, personalmente, me marcó de por vida: Pedro Gallés. Él fue uno de los grandes introductores de este concepto en Barcelona, y yo tuve la suerte —la inmensa suerte— de estar a su lado en esos años, viviendo el cambio desde dentro, no leyéndolo después en un libro.
¿Y por qué pasó esto? Porque ya entonces el consumo de pan empezaba a caer. Y el panadero se encontró con una disyuntiva clara: o se quedaba quieto viendo cómo bajaban las ventas, o se reinventaba. Y se reinventó ampliando su gama: entró con fuerza en la bollería (dulce y salada) y en la pastelería individual.


Y aquí quiero que se fijen en un matiz importante, porque no es un detalle menor: hasta ese momento, la pastelería era prácticamente sinónimo de producto grande. Una tarta, un pastel de celebración. Era el producto que comprabas para un cumpleaños, una comunión, una boda, una comida dominical con la familia. Necesitabas un motivo.
Eso cambió. El consumidor empezó a querer darse un capricho gourmet sin necesidad de ninguna excusa. Ya no hacía falta que fuera el cumpleaños de nadie para permitirse algo bueno. Y ese cambio de mentalidad —de "lo compro porque hay que celebrar" a "me lo merezco hoy, sin más"— es, en el fondo, la semilla de todo lo que hoy llamamos bakery café.
Y esta semilla, en Barcelona, encontró el terreno perfecto para germinar en los barrios donde había una alta concentración de oficinas. En esas zonas empezaron a proliferar los bares de desayunos, y el sector panadero, que ya venía ampliando su gama de productos, vio ahí un filón de clientes que no podía dejar pasar.
Así que empezamos a poner un par de mesas. Una máquina de café. Y con eso, sin saberlo del todo, arrancó una revolución.
Yo tuve la suerte de vivirla desde dentro, porque trabajé como encargado de producción en la primera panadería, pastelería y cafetería que consiguió el permiso municipal para tener los tres conceptos en un mismo local, sin separaciones físicas entre ellos. Se llamaba EL NOSTRE PA. El pan nuestro.
Y créanme si les digo que aquello, en su momento, fue una auténtica revolución. Todos los días veíamos "espías" —otros panaderos— que venían a ver cómo funcionaba aquello, cómo se organizaba, qué pasaba con el flujo de gente y de producto. Y los reconocíamos enseguida, ¿saben por qué? Por el calzado. Se les notaba el calzado manchado de harina.
Ese detalle, que puede parecer anecdótico, en realidad les cuenta todo lo que necesitan saber: el sector entero sabía que algo importante estaba pasando, y nadie quería quedarse fuera.
Para mí todo empezó en 1977 iniciando mi actividad como aprendiz de panadero mientras cursaba estudios de ingeniería. En el transcurso de los años fue aumentando mi pasión por este oficio trabajando en diferentes empresas grandes y pequeñas sumando así experiencia y oficio que finalmente se convirtieron en mi primera panadería artesana en 1990.


El duro trabajo que supone emprender un negocio ayudó a superarme y obsesionarme por adquirir más y más conocimiento. Ello me llevó a realizar multitud de cursos en Francia, Suiza y Austria. Este cúmulo de conocimientos y experiencias me ayudó a abrir diferentes negocios en la ciudad de Barcelona y en la provincia de Castellón. Todo ello condujo a poner en marcha CRUIXENT (2012), siendo la suma y culminación de toda una vida dedicada al pan.
A inicios del milenio empecé a realizar asesoramiento a otras panaderías. A mediados de primera década colaboré con varias empresas francesas como técnico asesor para España lo que me hizo viajar y conocer multitud de panaderías españolas y francesas, así como sus métodos de trabajo.
En Francia es donde adquirí la metodología de las masas madre líquidas y de fermentación bacteriana, tecnología que vengo aplicando desde entonces en mis panaderías.
A principios de 2020, después de visitar Costa Rica, decidimos trasladar nuestra vida a este país siguiendo con el asesoramiento empresarial del sector de la panificación debido a un incremento de demanda de nuestros servicios en Latinoamérica.
Títulos
TITOL_GENERALITAT
CURSO_FORMADOR
MASTER_PANADERIA_ARTESANA
ESCOLA_DE_PASTISSERIA
ESCOLA_DE_FLEQUERS
CURSO_LEVAIN_INBP
CURSO_INTERNACIONAL_ARTESANO_BARCELONA
CURSO_AVANZADO_PANADERIA_SUIZA
Reconocimientos
TIMEOUT_2013
RUTA_BON_PA_BCN_2014
RUTA_BON_PA_BCN_2015
RUTA_BON_PA_BCN_2017
RUTA_BON_PA_CAT_2019
RUTA_BON_PA_ESPANYA_2017
Miembro de las Asociaciones
AMBASSADEURS_DU_PAIN
RICHEMONT_ESP
RICHEMONT_MEX
Prensa
PRENSA_TIMEOUT_2012
PRENSA_TIMEOUT_2013
PRENSA_BUNYOLS
PRENSA_LA_VANGUARDIA_2018
PRENSA_EL_PAIS_2018
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Eventos
FERIA MAYCA 2026
Participamos en la Feria MAYCA 2026 en Costa Rica como asesor Master Baker de la firma BONGARD, de la mano de MULTIVAC — su representante técnico oficial para Costa Rica y Centroamérica. Un espacio para acercar la maquinaria y la técnica de panadería europea al sector costarricense, dentro de la alianza que estamos construyendo entre BONGARD, MULTIVAC y AMURA para la primera escuela de panadería de estilo europeo del país
Duración : 1:37
Fecha: 03/09/2026 - Costa Rica
























